Parece ser que sólo hay uno como él en el mundo y he tenido el privilegio que tatuara una parte de mi cuerpo relacionada con Dios…

Se llama Luis Navarro y su pequeña tiendecita de tatoos sagrados se encuentra en la Plaza de la Revolución de Barcelona, en el barrio de Gracia.

Su larga lista de espera, a días de hoy hasta el mes de Marzo, no pudo evitar a la fuerza del destino.

 Entre en su tienda y leyó en mis ojos: era el momento de mi piel.

Dios me abraza desde dentro.

Luis sabe mi secreto. Por eso siempre seremos amigos.

Luis además es un niño mágico que parece un samuarai, un indio…y casi diría trozo de sueño.

Pero no se lo diremos…porque creo, ama o comprende más desde el silencio…