No creo que te asomes aquí, como cuando me buscabas niño, porque con buscarte a ti mismo ahora,- y encontrarte-, tienes bastante. Pero creo en la magia, en los días llenos de playa y consuelo. Esa agua mallorquina que no he visto ni en Cuba. Mi agua, tu agua, el Mediterráneo que no tiene nada que envidiar ni al más exótico de los caribes…

Es esa agua de mi Sur  el agua que me cura, y acaricia mi desnuda piel bordada de heridas sútiles , hasta dejarme suavita, soleada y serena.

Soy de Dios. Por eso Dios me mandó un día al Señor De las Letras. Era un Señor muy joven, pero todo un caballero. Venía soñando sueños, siguiendo las huellas negras que dejaba su Princesa por los muros.

Las princesas deben dar calabazas  a los principes azules, o algo así lei una vez, para que los principes continuen atentos a  sus coronas. Las princesas de hoy en día ya creen que ha pasado de moda lo de enamorarse de principes que destiñen; porque nadie puede ser azul todo el tiempo. Ni si quiera la princesa  pretendería ir de rosa.

Sin embargo, la moraleja del cuento está en las aguas turquesas de tu boca. Besos con agua bendita. 
El esplendor de esos besos…me ayuda a creer que estoy en lo cierto, que debo creer en mí, escuchar lo profundo. La respiración. El lugar donde la mentira no cabe. En la respiración todo queda desvelado.

No importa lo que el Señor De las Letras escriba en el album de su vida. Que escriba bonito, que suspiré mirando el cielo, que descubra su Verdad y su silencio.

 Amar es no esperar nada. No esperar nada es muy bonito si bien no lo parece.

Yo me quedaré paseando por mi pequeña verdad…y esta dice que cuando se desea un hijo de un hombre es que se desea la vida, y la vida es la totalidad…Y todo es esto: el cuento entero…es decir…El cuento del Señor de las Letras, su princesa, el bandido, la noche estrellada, los mosquitos málditos, el amante lejano, la luna misteriosa,el mendigo,  la alfombra azul desde la que la princesa volaba, los Charlies de cuatro patas, las brujas malvadas, el rey destronado…y mis amigos los delfines.

La verdad es que ya no me muero cuando un hombre se aleja de mi…ya no me abandono. Se lo debo a Navia- a ”la guerrera del agua”- , a Yore, a mi papá…

Se lo debo a Jaume LLORENTE y a sus SONRISAS DE BOMBAY.

Hay demasiada belleza en el mundo como para perdernos en tonterias.

Hay que apostar y seguir apostando por ser felices… Dios ha sido tan generoso conmigo en numerosas ocasiones…que con eso me quedo…Como con la visita de la eVa, como a ella le gusta llamarse.

“-Yo las vi- me dijo recordadandome una tarde en Nueva Delhi del año 2005. Fui testigo. Salían flechas de tu barriga hasta su barriga, de su barriga hasta tu barriga. Era una pasada… La habitación empezó a arder…”

Hay momentos,- pequeños momentos-, por los que vale la pena vivir…el resto de los otros momentos…jejeje