Estés donde estés, no te desesperes. Yo estuve en lugares oscuros, fríos y desérticos y ahora me tienes aquí, sentada al sol de invierno a media tarde, en paz, tranquila, mirando por la ventana que da al hermoso jardín, junto al Porche de la Luna.

Estés donde estés, por favor, no te juzgues. No te trates injustamente. Concédete el beneplácito de la duda. No te compares con otros, no te exijas estar en un momento diverso. Si te paras, te darás cuenta de que no estás en parte alguna. No estás en un mal trabajo, ni en una mala relación. No estás en crisis, ni deprimido. Ni siquiera estás gordo o estás fea.

Sólo estamos en nuestras mentes. Estás como yo estoy en el paisaje de tu propia consciencia. Tú vida baila como una exclava obediente al son de la música que tu mente crea, ha creado o creó en el pasado. Pero lo que se dice estar, no estamos en ningún lugar.

Ven aquí, relájate conmigo. Te contaré historias verdaderas de cuando mi mente llevaba la batuta.  Me dolía la vida. Vivir en esa mente era una tortura.Me golpeaba con los estremos de las cosas. Me autocastigaba constantemente.

No, no ha sido sencillo escaparme de la violencia de mi propia mente. No creo que para nadie lo sea. Me llevó tiempo y muchos intentos caídos; pero al final salí. Valió la pena pasar por todas las etapas, aprender del tortuoso camino. El sendero era bonito, no había sendero,pero como no lo sabía, era bonito.

Ahora, hoy, ya da igual donde esté. Por una Gracia Divina, ese algo mágico que envuelve todas las cosas y que desde luego la mayoría de las mentes comunes no ve, -(y sin embargo buscan con desespero)-,estoy en paz. Ya no me importa excesivamente el peso de mi cuerpo, la talla de mi ropa. Puedo permitirme la sencillez. He descubierto que escoger lo sencillo  es un extraño lujo que no todos saben permitirse.

 Por fin, los caminos de enmedio. Los extremos han dejado de seducirme.

Tú puedes acceder a este hermoso silencio siempre que quieras.

 Porque otra cosa que he descubierto es que no hay trucos ni secretos.

 Mi mente forma parte de la tuya.

Es cuestión de elegir mirar con el corazón.

Todo se cura. No hay nada que hacer en concreto.

Simplemente un día sucede.

 ¡Curate…o dejate curar!