Soy muy afortunada. La fortuna me sigue porque yo sigo amando a la fortuna incluso en los momentos en los que está se leja de mi y se esconde. Así que al final, ella, como un amor de quince años, acaba por volver.

Nada se resiste al amor. Todo cae, se funde, se recoloca, se desplaza con la fuerza del amor. Alberto Valera y su equipo saben de estos y otros fenomenos. Los quiero mucho, los amo. A todos, a la casa de LAS ROZAS, a sus mil budas de OSHO.

Albertito dice que decir estas cosas no es necesario cuando el uno y el otro ya lo saben. Pero en eso no estoy de acuerdo: Decir que se ama, amar, que te amen, y que además de hacerlo en silencio también sea mostrado, pronunciado, refuerza la autoestima. Das la voz y el verbo da la forma, el color, la textura. Nadie quiere un amor de palabras, la acción es amor en si mismo.

Pero me gusta amarles y decirlo.

Hacen un bello trabajo. Valiente, arriesgado, decidido. Para corajudos, como dice Alberto.Me encanta.