Vengo del cine. De perderme y encontrarme en los labios de “Vicky Cristina Barcelona”. Allen me cae bien desde siempre, desde incluso cuando a mi madre se le antojaba pesado y psicótico. Recuerdo ya la fascinación embargante cuando era una mocosa que miraba “su dormilón” de ciencia ficción sin entender nada, pero apasionada por lo que veía.

Sigo sin entender nada, pero los diálogos y la música me sobrepasan. Me encantan ls preguntas de Allen. A veces no llegan a la respuesta, y aún así, o quizá por eso, son encantadoras.

Allen Y Almodóvar. Ambos comienzan con A.

Como los amores azules que llevo dentro y son inacabables.

Vicky, Cristina, Barcelona.

Lucía, Cristina, MAdrid.  

Todo es asombrosamente divertido.

…y si no te gusta el cine de este neoyorquino  prueba a verlo saboreando un martini blanco.