Sí, es cierto, es muy poético eso de tener un ALMA GEMELA,de conocerle, de suspirar a su lado. De saberte su mirada de memoría, su aroma. El color de su sonrisa cuando se levanta por las mañanas, que sus miradas te provoquen (y no exagero) puras palpitaciones. Es probable que si no fuera mujer, mi sexo estuviera siempre erecto frente a mi alma gemela. Me eriza, me muerde mi propio cuerpo, me excita. No me apago nunca.

Quisiera estar encerrada en un cuarto con ella, con él. No un ratito, no unas horas: Toda una vida… porque la habitación desaparece como también desparece el tiempo. Los cuerpos se funden, la mente se ausenta. No hay barreras ni límites. No puedes separarte de tu ALMA GEMELA, esa es la ironía. Vives en permanente unión aunque vuestras vidas, aparentemente, no se toquen, o se toquen poquito y desde lejos.

Pero a pesar de lo poético, que es desde luego hermoso y apasionado, conocerle, conocernos, tiene un matiz agridulce.  Porque cada día que paso lejos de ti me doy cuenta que soy una mujer dormida amando a un hombre dormido cuando los dos, juntos, nos sabemos despiertos.

Pero podemos elegir, elegimos. Elijo.

¿Una muejr dormida soñando con gente despierta o una mujer despierta soñando amores dormidos?

Te dejo la pregunta, como al príncipe y a su bella durmiente.